El Secretario de Estado del Vaticano dijo esta semana a los empleados y colaboradores de EWTN que la verdad debe ser «defendida sin miedo» con un estilo misericordioso y de escucha.

En una cena en Frascati, Italia, el 19 de octubre, el cardenal Pietro Parolin recordó las palabras de la Madre Angélica, fundadora de EWTN, que decía: “No se puede ir al cielo odiando a alguien. Perdona ahora. Sé compasivo ahora. Sé paciente y agradecido ahora”.

“Comunicar el mensaje salvífico del Evangelio”

En su discurso aseguró que “comunicar el mensaje salvífico del Evangelio, en particular a través del Magisterio del Sucesor de Pedro, es una llamada radical, que se realiza hoy con nuevos métodos y nuevos lenguajes”.

Además, resaltó una breve reflexión sobre el tema: «La verdad es lo que distingue la información de la comunicación». Sobre esta cuestión explicó que la verdad “es un tema crucial para los profesionales de la comunicación como ustedes. Es una cuestión que, en estos últimos años, ha cobrado cada vez más protagonismo en el debate público debido tanto a la difusión del fenómeno de las fake news como a un tipo de comunicación que se basa a menudo en una representación distorsionada, o falsa, del otro”.

 

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Cardenal Parolin en la cena

“La verdad: es la Persona de Jesucristo”

Del mismo modo Parolin señaló que “se trata de un tipo de fanatismo basado en la convicción de que la verdad que uno cree es tan absoluta como para legitimar la destrucción de otra persona, lo que los expertos en comunicación denominan ‘character assassination’”.

Esto, prosigue, “se hace para imponer la propia visión de la verdad a todos los demás. En cambio, como observó San Juan Pablo II en su mensaje para la XXXV Jornada Mundial por la Paz, ‘incluso cuando se ha alcanzado la verdad -y esto puede ocurrir sólo de manera limitada e imperfecta- nunca puede imponerse”.

De este modo continuó su discurso resaltando que “como cristianos, pues, y esto es ciertamente cierto para los profesionales de la comunicación, la percepción de la verdad no se limita a una perspectiva horizontal, relacionada meramente con nuestra vida social. Hay una dimensión mucho más profunda”.

“La verdad, para nosotros los cristianos, es una Persona, la Persona de Jesucristo que, como dice San Pablo, mantiene unidas todas las cosas (cf. Col 1,17). Es este encuentro el que hace que la comunicación no se quede en una mera profesión de transmisión de información, sino que entienda y sitúe esta responsabilidad en un horizonte más amplio que el de la importante difusión de noticias. Es este encuentro, tejido por el amor al otro, el que crea esa unidad que mantiene unidas todas las cosas”, destacó.

La figura de la Madre Angélica

Tampoco quiso olvidase de la fundadora de EWTN: “Aquí me gustaría recordar lo que su fundadora, la Madre Angélica, solía decir: ‘Es nuestro deber decir la verdad, y cada persona puede asumir o no este deber. Pero la verdad debe estar sobre todo dentro de nosotros’. Debemos tener siempre presente esta afirmación y tener la misma conciencia: la verdad no nos pertenece, servimos a la verdad.

Y sólo podemos servirla en el amor y en la unidad. Somos sus custodios, no sus dueños. La verdad está en nosotros si somos humildes y tenemos el valor de saber acogerla, aunque a veces no se presente como podríamos esperar. ¿Cómo debe traducirse entonces este amor a la verdad, este amor a la Persona de Jesucristo, este amor a la Iglesia, en vuestra misión como profesionales de la comunicación?”.

Sobre esta reflexión el purpurado destacó las palabras del Santo Padre de que podemos dar testimonio de ello a través de nuestro estilo de comunicación cuando en un mensaje dirigido a los miembros de la Asociación de la Prensa Católica en junio de 2020, el Pontífice invitó a los medios de comunicación católicos estadounidenses a trabajar por la comunión, “más aún hoy, en una época marcada por los conflictos y la polarización de la que la propia comunidad católica no es inmune. Necesitamos medios de comunicación -continuó el Papa- capaces de construir puentes, defender la vida y derribar los muros, visibles e invisibles, que impiden el diálogo sincero y la comunicación veraz entre personas y comunidades”

EWTN, “una gran cadena internacional de noticias”

De este modo Parolin destacó la labor de EWTN como “una gran cadena internacional de noticias, como EWTN, que invoca el mensaje evangélico, está llamada, por lo tanto, a promover el entendimiento entre las personas, el diálogo entre las comunidades y la búsqueda de lugares y oportunidades que creen contacto entre mundos distantes, a veces en conflicto entre sí”.

“Lo que el apóstol Pedro pidió a los primeros creyentes en Cristo resucitado hace dos mil años es especialmente relevante hoy, sobre todo para quienes desempeñan una tarea como la suya: «Estad siempre dispuestos a dar una explicación a quien os pida razón de vuestra esperanza». Pero, añade, ‘hacedlo con mansedumbre y reverencia’ (1 Pe 3,14-17). Estas palabras eran ciertamente conocidas por su fundador. «No se puede ir al Cielo odiando a alguien», sostenía la Madre Angélica. «Perdona ahora. Sé compasivo ahora. Sé paciente y agradecido ahora”.

“Los medios de comunicación, más aún si pretenden resaltar su identidad católica, deben esforzarse por no difundir el odio, sino por promover una comunicación no hostil. La verdad, y los valores que de ella se derivan, deben ser defendidos sin miedo.

Esta proclamación, sin embargo, debe ser formulada con un estilo misericordioso por aquellos que escuchan pacientemente a las mujeres y hombres de nuestro tiempo, que caminan con ellos, haciéndose incluso intérpretes de sus sufrimientos y de sus preocupaciones”, aseveró.

“La comunión está en el ADN de la comunicación”

El Cardenal afirmó que «Comunicación» contiene la raíz ‘comunión’. “La comunión está en el ADN de la comunicación, y es fundamentalmente su mayor aspiración. Una comunicación que, en cambio, aviva las llamas de la polarización, o construye muros en lugar de derribarlos, traiciona su propia naturaleza.

El anuncio de la verdad no puede separarse del ejercicio de la caridad. Ya lo preconizaba San Juan Pablo II en su Mensaje para la XXV Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales cuando, haciéndose eco de la Communio et Progressio publicada veinte años antes, observaba que «para que los medios de comunicación social sean medios eficaces de comunión y de auténtica promoción humana, deben ser cauces y expresiones de verdad, de justicia y de paz, de buena voluntad y de caridad activa, de ayuda mutua, de amor y de comunión”.

Finalmente el Cardenal concluyó con algo que le resulta “especialmente cercano” y resaltando el importante papel de los medios de comunicación en la tarea de la nueva evangelización. “Cuando la Madre Angélica fundó EWTN con tremenda valentía y extraordinaria creatividad, lo hizo principalmente para ofrecer un instrumento de bien al servicio de la Iglesia y del Papa. Esta sigue siendo su mayor misión y recompensa: estar y experimentarse al servicio de la Iglesia y del Sucesor de Pedro”.

“Que este espíritu de comunión con el Papa sea el signo distintivo de su obra. Que se «sienta» y «toque» en vuestras emisiones televisivas, así como en vuestros artículos y en vuestros programas multimedia. Que cada uno de sus televidentes o lectores reconozca a EWTN como una obra de Dios al servicio de la verdad, de la comunión eclesial y del bien de la humanidad”, concluyó su discurso.