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Dios se va de vacaciones contigo

Comienza el verano, suben las temperaturas, la brisa marina nos tienta y los bares y chiringuitos están al completo. Coches por aquí, coches por allá, y todos con un mismo destino, descansar tras el tedioso curso al que nos hemos enfrentado. Muchos se refieren a este descanso denominándolo «desconexión» sin caer en la cuenta de que el descanso no consiste en desconectar sino en cambiar de enchufe, de actividad, y conectarse a otras cosas que no solemos tener en nuestra rutina diaria. Por tanto, lo primero que debemos evitar es dejarnos llevar por la pereza que viene provocada por el pensamiento de que descansar es igual a sofá o hamaca. Pero lo que si que tenemos que tener en primer lugar es a Dios. El Señor no está todo el curso con nosotros y luego se va por ahí hasta que volvamos a nuestros puestos de trabajo. No. Dios está con nosotros en todos los momentos de nuestra vida. Y el verano no solo no ha de ser un descanso sin Dios sino que se puede convertir en un periodo de descanso junto al Maestro y de crecimiento junto a Él. Además Jesús quiere irse de vacaciones con nosotros y descansar como hizo en la barca en medio de la tempestad.

Pero, para vivir un verano así de la mano de Dios son claves los siguientes puntos:

  • Tener un Plan de Vida, es decir un horario de vida interior para perseverar en el Amor  y tener nuestros momentos con Él.
  • Y tener Presencia de Dios. Esta segunda cosa tenemos que pedírsela al Señor sin miedo porque si se la pedimos de verdad nos la da. Una ayuda para vivir más la Presencia de Dios puede ser pedirle a nuestro Ángel de la Guarda que nos ayude a estar en todo momento con los ojos mirando al Cielo. Y hablar con él que es el Guardián que el Padre nos ha dado para esta vida terrenal.

Además de estar con el Señor, en verano no podemos olvidarnos del prójimo. Una buena manera de seguir cuidando de los demás es llamar a nuestros amigos y familiares y preguntarles qué tal están. También podemos continuar con las actividades de voluntariado en todos los sitios ya que muchos necesitan de nuestra mano para caminar en está vida. Y a veces hacemos muchísimo bien con el simple hecho de darle un café al pobre de la esquina junto a un buenos días y una sonrisa.

 

 

En conclusión, aprovechemos el verano para vivir y conectarnos más que nunca a la vida. Dios nos espera en el Sagrario y también en la piscina, en la playa, en la fiesta de nuestro amigo, etcétera. Y ya para finalizar, desearos unas vacaciones con Cristo llenas de amor desde el equipo de redacción de noticias de EWTN España.