Oración para todos los domingos

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Señor Dios, Rey Omnipotente: en tus manos están puestas todas las cosas. ¿Si quieres salvar a tu pueblo nadie puede resistir a Tu Majestad? Señor: Dios de nuestros padres: ten misericordia de tu pueblo porque los enemigos del alma quieren perdernos y las dificultades que se nos presentan son muy grandes. Tu has dicho: «Pedid y se os dará. El que pide recibe. Todo lo que pida al Padre en mi nombre os lo concederá. Pero pedid con fe». Escucha pues nuestras oraciones. Perdona nuestras culpas. Aleja de nosotros los castigos que merecemos y haz que nuestro llanto se convierta en alegría, para que viviendo alabemos tu Santo Nombre y continuemos alabándolo eternamente en el cielo. Amén.

Padre Nuestro, Avemaría, Gloria.

 

Consideración: Jesús resucitado felicita a quienes tienen fe.

Lectura del Santo Evangelio según San Juan – Jn 20, 19-31
Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros.»
Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.» Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.» Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré.» Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: «La paz con vosotros.» Luego dice a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente.» Tomás le contestó: «Señor mío y Dios mío.» Dícele Jesús: «Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído.» Jesús realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro. Estas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre.
Palabra de Dios.

Ejemplo: Favores del Niño Jesús

Tenía un hijo drogadicto
Ya pueden imaginar lo que es querer a un hijo con toda el alma, tener puestas en él todas las esperanzas de la familia, y de un momento a otro verlo convertido en un pobre degenerado. Nuestra angustia era espantosa. Entonces nos recomendaron que le hiciéramos los nueve domingos al Divino Niño Jesús y que diéramos una buena limosna a los pobres. Y caso no esperado: mi hijo que nunca había tenido novias, se enamoró de una joven muy virtuosa y esta buenísima muchacha logró transformarlo en pocos meses, y ahora, juiciosísimo y libre del terrible vicio de la droga, esta trabajando y nos acompaña cada domingo a Misa en el Templo del Divino Niño Jesús.
FTD.
Me asaltaron los ladrones,
Y me quitaron lo que llevaba. Yo grité al Niño Jesús pidiéndole socorro y tan de suerte que a los ladrones por el susto y el afán de huir se les cayó el talego donde yo había depositado mi dinero, y logré recobrarlo.
Custodia Puentes.
Desde hacía años trataba de vender una casa
En Ibagué. Pero no lograba conseguirlo. Al fin alguien me aconsejó prometerle al Divino Niño, una buena ayuda para los pobres y hacerle los nueve domingos. Así lo hice, y a los tres meses logré vender muy bien la casa en Ibagué y conseguir en muy buenas condiciones un apartamento en Bogotá. Mil veces sea bendito el Divino Niño Jesús que se muestra tan bondadoso con sus devotos. Ya di en su honor una generosa limosna a familias muy necesitadas.
Antonio Guzmán.
Mi niño tenía una enfermedad a los huesos.
Teníamos verdadero pavor de que llegara a quedar paralizado o deforme. Entonces le hicimos los nueve domingos al Niño Jesús y ahora, con el niño total e inesperadamente curado seguimos asistiendo cada domingo a Misa en honor del Divino Niño y contaremos a todos que su poder es inmenso y que su amor no tiene límites.
M. de Sánchez.
Sufría de ulcera
En el estómago la cual me hacía sufrir mucho y parecía incurable. Le suplique con toda mi alma al Niño Jesús que me curara, y con verdadera alegría oí decir un día al médico después de detenido examen: «Su úlcera ha desaparecido». Gracias Divino Niño.
Aura Villegas.
Dos años llevaba sin empleo
Me dijeron que pidiera este favor al Niño Jesús. Empecé a rezarle la Novena y a asistir los nueve domingos a Misa. De pronto un amigo me avisó que en su compañía quedaba un puesto libre. Yo buscaba un salario mínimo. Me resultó un sueldo equivalente a tres salarios mínimos, y después de seis meses de estar en mi nuevo empleo, la compañía me consiguió automóvil para írmelo descontando por pequeñas cuotas de mi sueldo. El Niño Jesús superó en mucho lo que yo me atrevía a pedir o desear. Le he dado la décima parte de mi sueldo para los pobres y le sigo cumpliendo cada mes con mi ayuda lo mejor posible, para los necesitados. Antonio Duarte.
Si hubiese conocido antes al Niño Jesús.
De cuántas cosas malas me hubiera liberado. Cuando empecé a practicar tu devoción, Divino Niño empecé a creer y a recibir muchos beneficios. Cuando te hice por primera vez los Nueve Domingos empecé a mejorar mi conducta. Tomaba licor. Te prometí Divino Niño rezarte la novena y hoy me veo libre del flagelo del alcoholismo. Tenía tantos disgustos en mi familia, y Tú, Divino Niño, nos devolviste la paz. Gracias. J. Tabares.

 

Habla Jesús:

Recuerda mis palabras: «¿Si saludáis solo a los que os aman, qué premio tendréis? También los malos hacen eso. Perdonad y seréis perdonados. Un rostro amable alegra los corazones de los demás.
¿Quieres hacer el propósito de no hablar mal de nadie, aunque creas que lo que dices es verdad? ¿De no quejarte de lo dura que es la vida? ¿De ofrecerme tus sufrimientos en silencio, en vez de andar renegando de tus penas? ¿ De apartar cada día un ratico para leer algo provechoso, especialmente la Biblia? Así se dirá también de ti: » Quien escucha la palabra de Dios y la practica, será como casa edificada sobre roca, no fracasará».
¿Volveréis a ser amable con las personas que te han tratado mal? ¿Tendrás de hoy en adelante un rostro alegre y una sonrisa amable? ¿Aún con aquellos quienes no sienten mucha simpatía por ti?
Y ahora vuelve a tus ocupaciones. Pero no olvides los minutos Bíblicos de grata conversación que hemos tenido aquí en la soledad del santuario. Guarda en lo que puedas silencio, modestia y caridad con el prójimo. Ama a mi Madre que es también la tuya. Recuerda que ser devoto a la Virgen María es señal de segura salvación.
Y Vuelve a visitarme otra vez pronto, con el corazón más amoroso todavía. En el mío encontrarás cada día nuevo amor, nuevos beneficios, nuevos consuelos.
No olvides jamás mi estupenda promesa: «Según sea tu fe, así serán las cosas que te sucederán». Amén. Aleluya.

Práctica: Pediré perdón a Dios por alguno de mis pecados.

 

Oh Divino Niño
Mi Dios y Señor
Tú serás el Dueño
De mi corazón.

Niño amable de mi vida
Consuelo de los cristianos.
La gracia que necesito
Pongo en tus benditas manos.

Oh Divino Niño….

Tú sabes mis pesares
Pues todos te los confío
Da la paz a los turbados
Y alivio al corazón mío.

Oh Divino Niño….

Y aunque tu amor no merezco
No recurriré a Ti en vano
Pues eres Hijo de Dios
Y consuelo del cristiano.

Oh Divino Niño….

Acuérdate oh Niño Santo
Que jamas se oyó decir
Que alguno té aya implorado
Sin tu auxilio recibir.

Oh Divino Niño….

Por eso con fe y confianza
Humilde y arrepentido
Lleno de amor y confianza
Este favor yo te pido.

Oh Divino Niño…

 

Oración final

Oh Jesús: «Tu has dicho: todo lo que quieras pedir pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado». Por eso vengo a pedirte con toda fe: (Mencionar favor a pedir)

Jesús mío, mi amor, mi hermoso Niño:
Te amo tanto, Tu lo sabes, pero quiero amarte más, amarte hasta morir.
Ven a mí, Niño Jesús, ven a mi corazón, deja que yo te adore, humildemente arrepentido de mis pecado.
Ven a mi, Niño Jesús, ven a mi corazón, deja que yo te adore, humildemente arrepentido de mis pecados.
Pastorcito de mi alma: contigo nada me falta, me conduces a fuentes tranquilas y reparas mis fuerzas, Tú me guiarás por el buen camino, por el honor de tu Nombre. Aunque camine por sendas oscuras nada temo porque Tu vas conmigo, Tu Cetro poderoso me defiende, Tu Bondad y Tu Misericordia me acompañarán todos los días de mi vida.
Dulce Jesús mío, Divino Niño de mi alma: Soy todo tuyo: tuyo es mi ser pues lo creaste; tuya es mi alma pues la redimiste en la cruz con el precio de tu Sangre.
Te proclamo como mi Salvador y mi Amigo: Como mi Rey, mi Creador y Redentor. Te adoro como a mi Dios y Soberano Señor.
Demuéstrame una vez mas que me amas, oh Niño Jesús y dame tu amor eterno y tu santa bendición, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.