Oración para todos los domingos

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Señor Dios, Rey Omnipotente: en tus manos están puestas todas las cosas. ¿Si quieres salvar a tu pueblo nadie puede resistir a Tu Majestad? Señor: Dios de nuestros padres: ten misericordia de tu pueblo porque los enemigos del alma quieren perdernos y las dificultades que se nos presentan son muy grandes. Tu has dicho: «Pedid y se os dará. El que pide recibe. Todo lo que pida al Padre en mi nombre os lo concederá. Pero pedid con fe». Escucha pues nuestras oraciones. Perdona nuestras culpas. Aleja de nosotros los castigos que merecemos y haz que nuestro llanto se convierta en alegría, para que viviendo alabemos tu Santo Nombre y continuemos alabándolo eternamente en el cielo. Amén.

Padre Nuestro, Avemaría, Gloria.

Consideración: Jesús cambia el agua en vino
Lectura del Santo Evangelio según San Juan: (Jn 2, 1-10)
Tres días después se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús.
Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos.
Y, como faltara vino, porque se había acabado el vino de la boda, le dice a Jesús su madre: «No tienen vino.»
Jesús le responde: «¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora.»
Dice su madre a los sirvientes: «Haced lo que él os diga.» Había allí seis tinajas de piedra, puestas para las purificaciones de los judíos, de dos o tres medidas cada una. Les dice Jesús: «Llenad las tinajas de agua.» Y las llenaron hasta arriba.
«Sacadlo ahora, les dice, y llevadlo al maestresala.» Ellos lo llevaron.
Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, como ignoraba de dónde era (los sirvientes, los que habían sacado el agua, sí que lo sabían), llama el maestresala al novio y le dice: «Todos sirven primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el inferior. Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora.»
Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a sus señales. Y manifestó su gloria, y creyeron en él sus discípulos.
Palabra de Dios.

Ejemplo: Historia de la Devoción al Niño Jesús en la Antigüedad

Cuentan los antiguos narradores que la devoción al Divino Niño Jesús empezó en el Monte Carmelo, en Israel, pues a este hermoso monte, cercano a Nazaret, iba frecuentemente el Divino Niño acompañado de sus padres José y María y de los abuelitos San Joaquín y Santa Ana, a pasear y a rezar, y que los piadosos hombres que allí se reunían para orar le fueron tomando gran aprecio y cariño al amabilísimo Niño, y que después de que El Divino Redentor subió al cielo, los religiosos moradores del monte Carmelo siguieron recordando con gran cariño y devoción al niño Jesús. Luego cuando los Carmelitas se extendieron por Europa fueron llevando la devoción al Divino Niño por todas partes.

Ya en el año 1200 San Antonio de Padua, y en el año 1500 San Cayetano, le tuvieron mucha devoción al Niño Jesús, y por eso en los cuadros se pinta a cada uno de estos dos santos, llevando en sus manos al Divino Niño.
Pero quienes vinieran a popularizar mas la devoción al Divino Niño Jesús fueron Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz (1550).
De Santa Teresa se narra que subiendo por una escalera hacia un corredor, le pareció ver al Niño Jesús que le saludaba muy amablemente. Desde entonces la santa llevó siempre en sus viajes una estatuita del Divino Niño y en todas las cosas de su comunidad mandaba colocar y honrar una bella imagen del Niño Jesús, que casi siempre ella misma dejaba de regalo al despedirse.
La santa gozaba componiendo y cantando villancicos al Niño de Belén. Le gustaba mucho este:
Véante mis ojos
Dulce Jesús bueno.
Veante mis ojos
Muérame yo luego.
San Juan de la Cruz, en una Navidad, emocionado ante una hermosa imagen del Niño Jesús, exclama lleno de entusiasmo:
Mi dulce y tierno Jesús,
Si amores me han de matar,
Ahora tienen lugar.

Los Padres Carmelitas y las Hermanas Carrileras, siguiendo el ejemplo de sus santos fundadores, Santa Teresa y San Juan de la Cruz, se han propuesto propagar donde quiera que llegan la devoción al Milagroso Niño Jesús, que no es la creencia de que una imagen de yeso, metal, tela o cartón nos vaya a hacer un milagro (pues las imágenes no pueden hacer milagros a nadie) sino el honrar los 12 primeros años de Jesús en la tierra, los años de su infancia, y por los méritos que Jesús ganó en sus 12 años de niñez, pedir a Dios todos los favores que necesitamos.
En El año 1636 Nuestro Señor le hizo a la Venerable Margarita del Santísimo Sacramento una promesa que se ha hecho muy famosa: «Todo lo que quieras pedir, pídemelo por los méritos de mi infancia, y tu oración será escuchada».
Muchísimos devotos en el mundo entero han hecho el ensayo de pedir favores a Dios por los méritos de la infancia de Jesús, y han obtenido favores admirables.
Y nosotros vamos a hacer lo mismo.

Habla Jesús:

No es preciso, hijo mío, saber mucho para agradarme mucho. Basta que tengas fe y me ames con fervor: Si quieres agradarme confía en mí. Si quieres agradarme más confía más. Si quieres agradarme inmensamente, confía inmensamente.
Háblame pues como hablarías al más intimo de tus amigos, como hablarías a tu Madre o a tu hermano.
¿Necesitas hacerme en favor de alguien una súplica cualquiera?
Dime su nombre, sea el de tus padres, el de tus hermanos o amigos o personas encomendadas a tus cuidados. Dime enseguida que quisieras que hiciera actualmente por ellos. Yo he prometido: «Pedid y recibiréis todo el que pide recibe».
Pide mucho, mucho. No vaciles en pedir, Pero pide con fe, pues Yo he dado mi palabra: » Si tenéis fe aunque sea tan pequeña como un granito de mostaza le podréis decir a una montaña: Quítate de aquí y lánzate al mar» y os obedecerá. Cualquier cosa que pidáis en la oración, creéd que ya os ha sido concedida, y la obtendréis».

Práctica: Leeré una página de un buen libro.Gozos

Oh Divino Niño
Mi Dios y Señor
Tú serás el Dueño
De mi corazón.

Niño amable de mi vida
Consuelo de los cristianos.
La gracia que necesito
Pongo en tus benditas manos.

Oh Divino Niño….

Tú sabes mis pesares
Pues todos te los confío
Da la paz a los turbados
Y alivio al corazón mío.

Oh Divino Niño….

Y aunque tu amor no merezco
No recurriré a Ti en vano
Pues eres Hijo de Dios
Y consuelo del cristiano.

Oh Divino Niño….

Acuérdate oh Niño Santo
Que jamas se oyó decir
Que alguno té aya implorado
Sin tu auxilio recibir.

Oh Divino Niño….

Por eso con fe y confianza
Humilde y arrepentido
Lleno de amor y confianza
Este favor yo te pido.

Oh Divino Niño…

Oración final

Oh Jesús: «Tu has dicho: todo lo que quieras pedir pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado». Por eso vengo a pedirte con toda fe: (Mencionar favor a pedir)

Jesús mío, mi amor, mi hermoso Niño:
Te amo tanto, Tu lo sabes, pero quiero amarte más, amarte hasta morir.
Ven a mí, Niño Jesús, ven a mi corazón, deja que yo te adore, humildemente arrepentido de mis pecado.
Ven a mi, Niño Jesús, ven a mi corazón, deja que yo te adore, humildemente arrepentido de mis pecados.
Pastorcito de mi alma: contigo nada me falta, me conduces a fuentes tranquilas y reparas mis fuerzas, Tú me guiarás por el buen camino, por el honor de tu Nombre. Aunque camine por sendas oscuras nada temo porque Tu vas conmigo, Tu Cetro poderoso me defiende, Tu Bondad y Tu Misericordia me acompañarán todos los días de mi vida.
Dulce Jesús mío, Divino Niño de mi alma: Soy todo tuyo: tuyo es mi ser pues lo creaste; tuya es mi alma pues la redimiste en la cruz con el precio de tu Sangre.
Te proclamo como mi Salvador y mi Amigo: Como mi Rey, mi Creador y Redentor. Te adoro como a mi Dios y Soberano Señor.
Demuéstrame una vez mas que me amas, oh Niño Jesús y dame tu amor eterno y tu santa bendición, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.