¿Sabes que la eutanasia es un negocio? Y es que la eutanasia nos lo han vendido como un derecho o una conquista social como algo que uno puede elegir libremente, pero es necesario saber que detrás hay una industria que mueve millones, y que empuja para ganar más, como cualquier industria, como cualquier negocio. Más eutanasiados, más beneficio.

Una sociedad donde impera el materialismo y la velocidad

Parece que en la sociedad en la que vivimos dónde quiere imperar la velocidad y el materialismo, las personas mayores o terminales pueden ser vistas como una carga, así de duro, así de crudo.

Sin embargo, nos encontramos que la eutanasia se vende como si fuera un acto de misericordia para que la persona no sufra. Una maldad a la que se añade la perversión en el lenguaje que intenta dulcificar este acto de terminar con la vida.

Muchas veces se pone como ejemplo a los Países Bajos, más concretamente a Holanda para explicarnos que allí se garantiza absolutamente los derechos de los ancianos para que nadie sea asesinado sin su consentimiento.

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#QueNoTeEutanasien

Holandeses enfermos huyen a hospitales de Alemania

La realidad es que hay muchos holandeses enfermos que huyen a los hospitales de Alemania para tratar sus enfermedades porque no están seguros de que en los hospitales holandeses no los eutanasien sin su consentimiento.

Cuando Holanda aprobó la eutanasia en 2002 dijo que sería solo por petición del enfermo grave y con distintas garantías pero con el paso del tiempo ni la petición ni las garantías han sido tan estrictas ni ha sido necesario realmente ya estar enfermo.

Así, el tribunal supremo de los Países Bajos lo ha confirmado con un caso elocuente.

En el 2012 a una mujer se le diagnosticó alzheimer, ella escribió entonces que quería ser eutanasiada antes de perder el normal funcionamiento de sus facultades mentales pero añadió: «Quiero ser yo quien decida estando aún en mis cabales cuando creo que ha llegado el momento».

Pero en 2016 su doctora y sus familiares decidieron matarla mediante eutanasia sin su conocimiento ni su consentimiento. Ellos habían decidido que había llegado esa pérdida de facultades aunque no hubiera llegado la decisión y petición de ella. Se puede deducir que si la hubiera querido estando en mis cabales, la habría pedido.

Una eutanasia sin escrúpulos

Durante un café entrañable que compartieron, la doctora deslizó un sedante en la taza de la mujer con idea de aplicarle la inyección letal cuando estuviese dormida.

La anciana se durmió pero inesperadamente se despertó y se puso en pie al sentir el dolor de la aguja. Como se dió cuenta de que querían matarla le dijo a la doctora que parase pero ni la doctora paró ni el marido y su hija lo hicieron.

Lo que ocurrió fue que la sujetaron y le inyectaron el veneno. La mataron sin su consentimiento y contra su voluntad expresa. La mataron los que iban a heredar cuando se muriera. La asesinaron con la connivencia de una médico sin escrúpulos.

¿Y si le pasara a tu padre, a tu madre o a tu abuelo?

En abril de 2020 el Tribunal Supremo de Holanda dictaminó que la doctora hizo bien en matar en 2016 a la mujer escudándose en su documento de 2012 despreciando la resistencia que opuso la enferma.

Como consecuencia se entiende que en Holanda los médicos pueden matar con eutanasia a las personas con demencia avanzada aunque el enfermo se oponga o aunque no lo confirme.

Este es el modelo que España sigue. Sólo hay 7 países además de España que han legalizado el asesinato por Eutanasia. España ha entrado en el reducido grupo de los países donde se respeta menos la vida.

Por esta historia y por tantas otras, desde EWTN queremos que toda la sociedad comprometida con la vida participe de la campaña que lleva por título #QueNoTeEutanasien con la que queremos llevar la cultura de la vida y de la esperanza a todos los hogares y no la cultura de la muerte.

¡Os animamos desde aquí a que compartáis el hashtag #QueNoTeEutanasien en vuestras redes así como historias luminosas que como la de Jordi sea una apuesta firme por la VIDA en mayúsculas!