Oración para todos los domingos

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Señor Dios, Rey Omnipotente: en tus manos están puestas todas las cosas. ¿Si quieres salvar a tu pueblo nadie puede resistir a Tu Majestad? Señor: Dios de nuestros padres: ten misericordia de tu pueblo porque los enemigos del alma quieren perdernos y las dificultades que se nos presentan son muy grandes. Tu has dicho: «Pedid y se os dará. El que pide recibe. Todo lo que pida al Padre en mi nombre os lo concederá. Pero pedid con fe». Escucha pues nuestras oraciones. Perdona nuestras culpas. Aleja de nosotros los castigos que merecemos y haz que nuestro llanto se convierta en alegría, para que viviendo alabemos tu Santo Nombre y continuemos alabándolo eternamente en el cielo. Amén.

Padre Nuestro, Avemaría, Gloria.

 

Consideración: Jesús cura a un ciego

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas.
Tomando consigo a los Doce, les dijo: «Mirad que subimos a Jerusalén, y se cumplirá todo lo que los profetas escribieron para el Hijo del hombre; pues será entregado a los gentiles, y será objeto de burlas, insultado y escupido; y después de azotarle le matarán, y al tercer día resucitará.»
Ellos nada de esto comprendieron; estas palabras les quedaban ocultas y no entendían lo que decía.
Sucedió que, al acercarse él a Jericó, estaba un ciego sentado junto al camino pidiendo limosna; 
al oír que pasaba gente, preguntó qué era aquello. 
Le informaron que pasaba Jesús el Nazareno y empezó a gritar, diciendo: «¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!»
Los que iban delante le increpaban para que se callara, pero él gritaba mucho más: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!»
Jesús se detuvo, y mandó que se lo trajeran y, cuando se hubo acercado, le preguntó: «¿Qué quieres que te haga?» El dijo: «¡Señor, que vea!»
Jesús le dijo: «Ve. Tu fe te ha salvado.»
Y al instante recobró la vista, y le seguía glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al verlo, alabó a Dios.
Palabra de Dios.

Ejemplo
Historia de la Devoción al Niño Jesús en España

Quizás la nación donde la devoción al Niño Jesús está más extendida es España. Cada devoto del Milagroso Niño se encarga de ser su propagandista. Santa Teresa Y San Juan de la Cruz y la Comunidad de Carmelitas se encargaron de difundir entre el pueblo esta bella devoción. Y a principios de este siglo hubo un español, el Señor Montalt, seglar fervoroso que consideró que su misión sobre la tierra era propagar la devoción al Milagroso Niño Jesús. Le parecía que honrar la infancia de Jesús era algo digno de todo esfuerzo. Fundó la revista llamada » El Mensajero del Niño Jesús», y se dedicó a difundirla por todo el país. Allí se narraban los milagros y favores del Divino Niño y se presentaban lecturas amenas, formativas y agradables. El sabía que las buenas lecturas convierten y hacen mejores a las personas. Organizó una asociación en honor al Divino Niño y cada 25 de mes lo consagraban a honrarlo con actos especiales de devoción.
En Barcelona, la señora Carlota María, obtuvo ser sanada milagrosamente de una gravísima enfermedad por el Niño Jesús y se dedicó propagar su devoción y a invitar a sus amistades a rezar ante la imagen del Divino Infante, y pronto la devoción al Niño Jesús se hizo famosa en toda la ciudad. Ahora hay miles y miles de corazones agradecidos que bendicen al «Pequeño Grande» por tantos favores recibidos de su bondad.

De España pasó la devoción del Niño Jesús a Perú donde son tantos los milagros que se han obtenido que la gente le tiene un gran afecto y devoción. Luego pasó a Chile donde la devoción creció repidísimamente y el número de devotos del Divino Niño es inmenso por las bondades sin cuenta que El ha prodigiado a los que le rezan con fe. Allí se ha editado un bello librito titulado » Devocionario del Niño Jesús», y ha tenido enormes éxitos. Una vez más se sigue cumpliendo la promesa de Jesús » Lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y tu oración será escuchada». Orad sin cansaros. Todo el que pide recibe. Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, os lo concederá»

 

Habla Jesús:

¿Tienes ahora mismo entre manos algún proyecto? Cuéntamelo minuciosamente. ¿Qué te preocupa? ¿Qué piensas? ¿Qué deseas? ¿En qué puedo ayudarte?
Ojalá recordaras siempre la frase del Salmista: «Lo que nos trae éxitos no son nuestros afanes. Lo que nos trae éxitos es la bendición de Dios. Encomienda a Dios tus preocupaciones y se te cumplirán tus buenos deseos».
Los israelitas deseaban ocupar la Tierra Prometida. Me lo suplicaron y se lo concedí. David deseaba vencer a Goliat. Me rogó y lo obtuvo. Mis apóstoles deseaban que se les aumentara su fe. Me imploraron ese favor y les fue otorgado con enorme generosidad. Y tú……¿qué deseas que te conceda?
¿QUE PUEDO HACER POR TUS AMIGOS? Por tus superiores, por las personas que viven en tu casa, en tu barrio, en tu vereda, por aquellos por los cuales tendrás que dar cuenta el día del juicio?
Jeremías oró por su ciudad, Jerusalén, y Dios la llenó de bendiciones. Daniel oraba por sus paisanos y obtuvo que se les disminuyeran muchas penas.
Y tú ¿qué me pides para tus vecinos, para tu barrio? ¿Para tu región, para tu patria?….
¿Y por tus padres? Si están muertos recuerda que «es una obra santa y buena rogar a Dios por los muertos para que descansen de sus penas».
Y si están vivos, ¿qué deseas para ellos? ¿Más paciencia en sus penas, salud? ¿Un genio agradable? Entendimiento y comprensión en toda la familia?
Los ruegos de un hijo no pueden ser desechados por quien estuvo treinta años dando ejemplos de amor filial en Nazaret.

Práctica: Daré una ayuda al Templo o a uno Obra Religiosa

 

Oh Divino Niño
Mi Dios y Señor
Tú serás el Dueño
De mi corazón.

Niño amable de mi vida
Consuelo de los cristianos.
La gracia que necesito
Pongo en tus benditas manos.

Oh Divino Niño….

Tú sabes mis pesares
Pues todos te los confío
Da la paz a los turbados
Y alivio al corazón mío.

Oh Divino Niño….

Y aunque tu amor no merezco
No recurriré a Ti en vano
Pues eres Hijo de Dios
Y consuelo del cristiano.

Oh Divino Niño….

Acuérdate oh Niño Santo
Que jamas se oyó decir
Que alguno té aya implorado
Sin tu auxilio recibir.

Oh Divino Niño….

Por eso con fe y confianza
Humilde y arrepentido
Lleno de amor y confianza
Este favor yo te pido.

Oh Divino Niño…

 

Oración final

Oh Jesús: «Tu has dicho: todo lo que quieras pedir pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado». Por eso vengo a pedirte con toda fe: (Mencionar favor a pedir)

Jesús mío, mi amor, mi hermoso Niño:
Te amo tanto, Tu lo sabes, pero quiero amarte más, amarte hasta morir.
Ven a mí, Niño Jesús, ven a mi corazón, deja que yo te adore, humildemente arrepentido de mis pecado.
Ven a mi, Niño Jesús, ven a mi corazón, deja que yo te adore, humildemente arrepentido de mis pecados.
Pastorcito de mi alma: contigo nada me falta, me conduces a fuentes tranquilas y reparas mis fuerzas, Tú me guiarás por el buen camino, por el honor de tu Nombre. Aunque camine por sendas oscuras nada temo porque Tu vas conmigo, Tu Cetro poderoso me defiende, Tu Bondad y Tu Misericordia me acompañarán todos los días de mi vida.
Dulce Jesús mío, Divino Niño de mi alma: Soy todo tuyo: tuyo es mi ser pues lo creaste; tuya es mi alma pues la redimiste en la cruz con el precio de tu Sangre.
Te proclamo como mi Salvador y mi Amigo: Como mi Rey, mi Creador y Redentor. Te adoro como a mi Dios y Soberano Señor.
Demuéstrame una vez mas que me amas, oh Niño Jesús y dame tu amor eterno y tu santa bendición, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.