Oración para todos los domingos

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Señor Dios, Rey Omnipotente: en tus manos están puestas todas las cosas. ¿Si quieres salvar a tu pueblo nadie puede resistir a Tu Majestad? Señor: Dios de nuestros padres: ten misericordia de tu pueblo porque los enemigos del alma quieren perdernos y las dificultades que se nos presentan son muy grandes. Tu has dicho: «Pedid y se os dará. El que pide recibe. Todo lo que pida al Padre en mi nombre os lo concederá. Pero pedid con fe». Escucha pues nuestras oraciones. Perdona nuestras culpas. Aleja de nosotros los castigos que merecemos y haz que nuestro llanto se convierta en alegría, para que viviendo alabemos tu Santo Nombre y continuemos alabándolo eternamente en el cielo. Amén.

Padre Nuestro, Avemaría, Gloria.

Consideración: Jesús desea la conversión de los pecadores

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas –
Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a él para oírle,
y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este acoge a los pecadores y come con ellos.»
Entonces les dijo esta parábola.
«¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las 99 en el desierto, y va a buscar la que se perdió hasta que la encuentra?
Y cuando la encuentra, la pone contento sobre sus hombros;
y llegando a casa, convoca a los amigos y vecinos, y les dice: «Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido.»
Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por 99 justos que no tengan necesidad de conversión.
«O, ¿qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca cuidadosamente hasta que la encuentra?
Y cuando la encuentra, convoca a las amigas y vecinas, y dice: «Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido.»
Del mismo modo, os digo, se produce alegría ante los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.»
Palabra de Dios.

Ejemplo
La Devoción al Niño Jesús en el mundo entero.

La devoción al Niño Jesús empezó a recorrer en marcha truinfal a toda Europa desde hace 300 años, y a América llegó acompañada de miles de prodigios desde el siglo pasado ganándose el lama popular en poco tiempo. Veamos algunos ejemplos. (Recordemos: lo que honramos con la devoción al Divino Niño no es una imagen de yeso o madera o papel etc., sino la Infancia de Jesús, sus doce primeros años, los años de la hermosísima inocencia y de la contagiosa amabilidad; los años de la niñez de Jesús, ; todos los méritos que El ganó para nosotros en sus primeros 12 años de vida. Por los méritos de la infancia de Jesús pedimos favores a Dios. Las estatuas, las imágenes, los cuadros, no hacen milagros, por que son de yeso, de papel, de madera o de telas. El que hace milagros es Jesús mismo que escucha nuestras oraciones. Pero la imagen de Jesús nos recuerda al amable Redentor que nos escucha desde el cielo.
En Checoslovaquia el Cardenal Kaspar fue uno de los más grandes propagandistas de la devoción la Niño Jesús. Cuando era todavía un joven apóstol, una vez algunos alumnos le pidieron que les narrara la historia de la devoción al Niño Jesús y algunos milagros del Niño Dios. El sabía muy poco de esto y no pudo narrar nada. Esto lo llenó de vergüenza y se propuso estudiar bien la historia de la devoción al Niño Jesús y aprenderse muchos milagros obrados por El. Y en adelante empleó toda su vida en propagar la devoción al Niño Divino y vio prodigios admirables en los que seguían esta devoción.
En Alemania, desde 1697, año en el que un gran misionero recorrió los pueblos llevando una imagen del Divino Niño y explicando todos los favores admirables que Dios concede a quienes se los piden por los méritos de la infancia de Jesús, la devoción al «Pequeño Grande», como lo llamaba le gente, llenó de fervor los corazones y fueron tantos los favores obtenidos del cielo por esta devoción que se publicó un libro narrando los prodigios obtenidos por los devotos del Niño Jesús.
Bélgica ha sido una de las naciones que más ha honrado al Niño Jesús. Junto a una imagen suya que hay en el convento de la Hermanas Carmelitas, se han obrado tales maravillas en favor de los devotos del Divino Niño que los fieles le tienen un inmenso amor y la pequeña iglesia se convirtió en santuario nacional visitado por peregrinos llegados por todas partes del país. Y se han conseguido verdaderos milagros que han dejado admirados a todos.
Dicen que en Bélgica el Niño Jesús tiene tantos altares cuantos corazones de devotos hay allá, porque cada uno lo venera y adora en su espíritu cada día.
Y allí hay unas personas que les parece haber recibido de Dios el llamado a repartir pro todas partes imágenes y estampas del Divino Niño y han llenado el país de estampas e imágenes, aumentando enormemente la devoción y consiguiendo muchas bendiciones del cielo.
Ante la imagen del Divino Niño en Bélgica sucede como en otros países: a toda hora del día se ven fieles de toda clase, edad condición postrados orando al Señor, implorando protección por sus problemas y necesidades continuamente llegan personas a dar gracias por grandes favores recibidos.

Habla Jesús:

¿Para ti no necesitas alguna gracia?
Hazme, si quieres, como una lista de tus necesidades y ven y léela en mi presencia. Recuerda el caso de mi siervo Salomón que me pidió sabiduría y le fue concedida en gran manera. No olvides a Judith, que imploró gran valor y lo consiguió. Ten presente a Jacob que me pidió prosperidad (prometiéndome dar para obras buenas la décima parte de lo que ganara) y le concedí muy generosamente todo lo que deseaba y mucho más. Sara me rogó y le alejé el demonio que la atormentaba. Magdalena oró con fe y la libré de sus malas costumbres. Zaque por su oración dejó su apego dañoso al dinero y se transformó en hombre generoso. Y tú…que es lo que deseas que te conceda?
Dime francamente que sientes orgullo, amor a la sensualidad y a la pereza. Que eres egoísta, inconstante. Que descuidas tus deberes. Que juzgas muy severamente a tu prójimo olvidando mi prohibición. «No juzguéis y no seréis juzgados. No condenéis y no seréis condenados por Dios» Dime que hablas sin caridad de los demás. Que te preocupas más por el qué dirán los demás de ti, que por el «que opinará Dios». Que te dejas llevar por la tristeza y por el mal genio. Que reniegas de tu vida, de tu pobreza, de tus males, de tus oficios, del trato que recibes. Olvidando lo que dice el libro santo » Dios dispone todas las cosas para el bien de los que aman». Dime que tienes la costumbre de decir mentiras, que no dominas tu vista ni tu imaginación, que rezas poco y sin fervor, que tus confesiones son hechas casi sin dolor y propósito y que no evitas después las ocasiones de pecado y por eso vuelves a caer siempre en las mismas faltas. Que tu misa es tan mal atendida y que tus comuniones son hechas casi sin preparación y con poca acción de gracias. Que tienes pereza y miedo para hacer apostolado. Que a veces pasas hasta varios días sin leer una página de la Biblia…..
Y yo te recordaré mis enseñanzas, que pueden traer una transformación total para tu vida. Te diré de nuevo » Dios humilla a los orgullosos, pero a los humildes los llena de sus gracias»… Si eres descuidado en tus pequeños deberes, también lo serás en los grandes. De toda palabra dañosa que digáis tendréis que dar cuenta en el día del juicio. Dichosos los que escuchen la palabra de Dios y la practiquen.

 

Oh Divino Niño
Mi Dios y Señor
Tú serás el Dueño
De mi corazón.

Niño amable de mi vida
Consuelo de los cristianos.
La gracia que necesito
Pongo en tus benditas manos.

Oh Divino Niño….

Tú sabes mis pesares
Pues todos te los confío
Da la paz a los turbados
Y alivio al corazón mío.

Oh Divino Niño….

Y aunque tu amor no merezco
No recurriré a Ti en vano
Pues eres Hijo de Dios
Y consuelo del cristiano.

Oh Divino Niño….

Acuérdate oh Niño Santo
Que jamas se oyó decir
Que alguno té aya implorado
Sin tu auxilio recibir.

Oh Divino Niño….

Por eso con fe y confianza
Humilde y arrepentido
Lleno de amor y confianza
Este favor yo te pido.

Oh Divino Niño…

 

Oración final

Oh Jesús: «Tu has dicho: todo lo que quieras pedir pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado». Por eso vengo a pedirte con toda fe: (Mencionar favor a pedir)

Jesús mío, mi amor, mi hermoso Niño:
Te amo tanto, Tu lo sabes, pero quiero amarte más, amarte hasta morir.
Ven a mí, Niño Jesús, ven a mi corazón, deja que yo te adore, humildemente arrepentido de mis pecado.
Ven a mi, Niño Jesús, ven a mi corazón, deja que yo te adore, humildemente arrepentido de mis pecados.
Pastorcito de mi alma: contigo nada me falta, me conduces a fuentes tranquilas y reparas mis fuerzas, Tú me guiarás por el buen camino, por el honor de tu Nombre. Aunque camine por sendas oscuras nada temo porque Tu vas conmigo, Tu Cetro poderoso me defiende, Tu Bondad y Tu Misericordia me acompañarán todos los días de mi vida.
Dulce Jesús mío, Divino Niño de mi alma: Soy todo tuyo: tuyo es mi ser pues lo creaste; tuya es mi alma pues la redimiste en la cruz con el precio de tu Sangre.
Te proclamo como mi Salvador y mi Amigo: Como mi Rey, mi Creador y Redentor. Te adoro como a mi Dios y Soberano Señor.
Demuéstrame una vez mas que me amas, oh Niño Jesús y dame tu amor eterno y tu santa bendición, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.